lunes, 24 de agosto de 2015

"PORTARSE BIEN MAL"

Cuando tienes un hijo es bastante común hacer alusión al "portarse bien o mal". En una de estas ocasiones me dí cuenta de que no es esa expresión la que quiero usar para explicar a nadie lo que yo creo y siento. 

¿Qué es portarse bien?

 Parece que alguien se porta bien cuando hace o dice que lo esperamos de él o cuando, por lo menos, no nos causa contratiempo o no nos contradice . Subjetivo.

 ¿Quién decide lo que está bien?

 Si somos nosotros lo que decidimos qué es portarse bien parece que hay tanto tipos de "portarse bien o mal" como personas e incluso estados de ánimo. Subjetivo.

Portarse bien también puede significar no salirse del tiesto ese que nos han adjudicado porque va en contra de muchos, muchísimos intereses. Si es así, me animo y animo a todo el que lo lea a portarse todo lo mal que le nazca.
 Quizás así, salga más bien.
(-*-=+)



martes, 18 de agosto de 2015

ENHORABUENA ATHLETIC, QUE SIRVA PARA MÁS

Estoy contenta por el triunfo del Athletic. Fue una victoria contundente, trabajada, deseada, esperada con paciencia y tesón, sufrida y, sobre todo, merecida.

Más allá de todos los efectos inmediatos del resultado; más allá de la alegría, fiesta, orgullo y demás emociones positivas me encantaría que este este triunfo sirva para tomar nota mental y emocional de que todo es posible. 
Los pequeños pueden ser tan o más fuertes que los grandes. Merece la pena invertir en trabajo, paciencia, tesón y esfuerzo como recursos para llegar al mejor de los fines; al deseado. 
Y mientras se consigue, en mitad de un montón de resultados no deseados, seguir queriéndonos, valorándonos y motivándonos hasta que llegue el momento de alimentarnos de éxito y buenos resultados.  No perder el objetivo de vista y saber que cada día está más cerca.

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El Athletic es un buen ejemplo de lo que se puede conseguir a base de trabajo y, por qué no, de "sueño".

Esto sí es deporte; son valores vinculados al crecimiento personal, grupal y social.

Ahora que llega septiembre y comienza la aventura educativa y laboral para la mayoría de nosotros sería interesante utilizar esta experiencia  para motivar a pequeños y mayores. Cada uno de nosotros, en algún aspecto, podemos ser un pequeño Athletic con deseos de levantar copas ( no de oro, plata ni bronce sino de vida).

Seas de donde seras, sigas a quien sigas y vengas de donde vengas te invito trabajar por levantar nuestras copas y a brindar por tener la oportunidad de hacerlo.

Gracias.

lunes, 3 de agosto de 2015

" NO SABO NADA"

Eso me decía un pequeño genio un tanto enfadado. "Yo tampoco", pensé. 
En ocasiones pienso que el saber está sobrevalorado porque; ¿quién sabe de qué ?. 
Saber puede estar bien y de hecho está muy bien si tiene una manifestación a través de los sentidos
 ( propios y ajenos). 
Pondría mil ejemplos: de qué sirve que sepas que le quieres si no lo expresas de una forma u otra, de qué sirve que sepas cómo ayudar a alguien si no lo haces, de qué sirve saber cómo mejorar tu vida si no lo haces...

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También cabe la posibilidad de que pensemos que sabemos y quizás no esté tan claro ese saber.

Hay momentos, etapas, en los que ni siquiera sabemos quiénes somos y nos descentramos. Toca reencontrarnos con lo que verdaderamente somos y sentimos. Todo en reto que precisa toneladas de humildad. 

Hay saberes que pueden venir bien a una generalidad y también hay otro saberes personales; de esos que sólo uno ha de encontrar para su propia vida y desarrollo personal. Estos  requieren de autoconocimiento y aprendizaje continuo. 

A saber lo que nos falta aprender.




martes, 7 de julio de 2015

EL ESTANQUE APEDREADO

Un amigo me hablaba ayer de los estanques apedreados.  Cada uno de nosotros somos como un estanque que recibe piedras y más aún, pedradas. Si estamos  en un estado bloqueado o alterado emocionalmente responderemos a esas pedradas con otras y entraremos en una espiral de "lluvia de piedras" que caen desde todos y hacia todos los lados.

También cabe la posibilidad de dejarnos ser y estar; sentir y observar cómo caen las piedras sin  vincularnos con ellas  y dejarlas caer.  Eso se produce porque aunque las piedras dejen olas más o menos pequeñas el fondo está sereno y no se ve afectado.

Me encanta sentirme un pequeño estanque con sus oleajes superficiales y su fondo sereno. No es fácil, es un precioso reto. 
También he de decir que, como Fito, cuido de las olas e intento hacer uso de la asertividad para atender a mis propias necesidades. 

De alguna manera las piedras me hacen sentir viva por fuera y el fondo del estanque sana por dentro.

jueves, 2 de julio de 2015

VIVIR EVITANDO 

Conozco a personas que viven evitando. No van en busca de sus deseos e ilusiones ni tan siquiera se lo plantean. Sus esfuerzos diarios van enfocados a que no suceda algo, a no sentir, oír, pensar...  esto o lo otro, a no perder lo que quizás tampoco se tiene. Y así sucesivamente. Es una espiral inagotable.

¿Se elige vivir así? Sí.

Es posible que en algún momento todos hayamos optado ( de forma consciente o inconsciente) por la opción evitatoria.

Qué bonita la vida cuando sentimos que podemos elegir y lo hacemos libremente. Optemos por lo que optemos y encontremos lo que encontremos que sea porque entraba dentro de las posibles respuestas a nuestra elección.

Vivir evitando la vida, vivir evitándonos a nosotros mismos, no parece vivir. 

Si no vamos  a evitar la muerte ¿para qué  evitar la vida?. 

martes, 23 de junio de 2015


               EL PADRE QUE QUIERE SER EL MISMO

           Ya son varios años los que tengo contacto directo con padres y madres. Todos queremos ser y hacerlo mejor con nuestros hijos. Sabemos que la educación desde una actitud positiva, en la que imperen la empatía, la escucha, el estilo asertivo, el autocontrol, etc es lo mejor para nuestros hijos y su desarrollo.
Es estupendo ver cómo nos vamos esforzando y tomamos conciencia de la importancia del día a día con nuestros hijos. En su desarrollo también está el nuestro.

Tampoco podemos olvidar que cada padre y cada madre traemos nuestra "mochilita" repleta, o no, de recuerdos, experiencias, herencias, necesidades, deseos, carencias, debilidades, fortalezas, etc. Esto de ser un buen padre o madre en ocasiones resulta una presión diaria: parece que no se pueden perder los nervios, que hemos de saber leer entrelineas sin excusas, tener un equilibro emocional sin fisuras, saber gestionar el tiempo de forma eficaz, saber lo que hay que decir y callar en cada momento, dar ejemplo... Todo ello sin duda alguna es deseable; tan deseable como utópico en muchos momentos.

                                                       Resultado de imagen de un buen y mal padre

En mi andadura profesional y maternal he llegado al momento de saber y sentir que un buen padre también es el que se equivoca y reconoce y explica su error; el que enseña a su hijo a aprender de los resultados no deseados. Un buen padre también es el que alguna vez  no ha sabido decir o callar en el momento oportuno, el que se ha enfadado sin razón aparente, el que ha olvidado algo, el que ha dicho algo inoportuno....

Para mí, un buen padre es aquel que es consciente de lo importante que es tener hijos y se esmera por darles lo mejor sí; el que sabe que no es el padre ideal porque no sabe lo que es eso. Un buen padre el que aprende de sus hijos y se comunica con ellos de forma natural y constante. Todo eso es y mucho más es, desde mi  perspectiva, un buen padre o madre. Hemos de aprender a querernos y aceptarnos como somos y desde ahí desarrollarnos como personas. 

Quizás la clave esté en que nuestros hijos sepan que pase lo que pase les queremos y aceptamos tal y como son (maravillosos).